Copas menstruales un producto ecológico y duradero

El uso de toallas o compresas y tampones ha dejado de ser un problema desde la aparición en el mercado de copas menstruales. Estas tienen una vida útil amplia siendo posible ahorrar en gastos y contribuyendo en la conservación ambiental desde un punto de vista ecológico.

El proceso menstrual ha sido sin dura, un agente para gastos elevados en la higiene femenina durante años. Si calculamos el uso de compresas desde la aparición de la primera menstruación hasta su desaparición total, nos daremos cuenta que el desecho en basura es elevado ocasionando, sin duda, un alto nivel en contaminación alrededor del mundo.

Su patente aparece en la década de los  30 en Estados Unidos, pero se presume que ya desde  1867 habrían sido creadas las primeras formas en copas menstruales de forma rudimentarias. Actualmente su fabricación con material quirúrgico garantiza la salud vaginal sin presentar alteraciones dentro de la estructura orgánica.

Lamentablemente no es tan conocida en el mercado femenino de algunos países en proceso de desarrollo. Siendo este un factor determinante que genera dudas y confiabilidad. Aunque parezca increíble su estructura hace que realizar actividades deportivas, laborales incluso dormir sea más cómodo de lo habitual durante los días menstruales.

La desinformación en algunos casos hace que se creen ideas erróneas sobre la funcionabilidad del producto, mira esta noticia sobre copas menstruales y veras como las dudas se disiparan y de seguro implementaras su uso como cualquier otro hecho rutinario. Ahorraras y te sentirás más cómoda.

Este producto ecológico no interfiere en métodos anticonceptivos ni en sus efectos, lo único es que no es recomendable mantener relaciones sexuales, ya que pueden lastimarse mutuamente. Hay que recordar que a nivel estructural posee una punta que podría causar alguna molestia en la pareja al momento del acto sexual.

A pesar que existen varios modelos y marcas, estas no difieren en su funcionamiento. Las diferencias estarías enmarcadas en la presentación según los tamaños, colores y duración en sí. Aunque la mayoría están fabricadas con silicona, solo una empresa en EEUU las realiza con látex y en Rusia otra con plástico quirúrgico.

Según estadísticas concretas, una mujer desecha anualmente en 10.000 y 15.000 compresas o toallas sanitarias y tampones. Si esta cantidad es multiplicada por la cantidad en población femenina que existe, el alto nivel de contaminación será abrumador. Organizaciones ecológicas realizan mensajes publicitarios para disminuir la contaminación en el mundo. Esperemos que tomen en cuenta el avance y aporte que da el uso de copas menstruales para el medio ambiente.